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Voy a empezar a sembrar mi propia comida, y a conocer y relacionarme con todas las personas que me provean cualquier servicio o producto. Paso a paso me voy a mover hacia una comunidad campesina autosuciente, basada en principios espirituales donde me pueda conectar otra vez con la magia de la vida que se produce cuando puedo ver cómo se crea todo lo que necesito, desde la siembra hasta el producto final. Empezaré a vivir una vida local, cerca de la fuente de la vida.

Lo más eciente que podemos hacer, desde cualquier punto de vista, es vivir cerca de las fuentes de la vida: a comida, el agua y el aire puro.

Estas son algunas citas al respecto:

«El paraíso es un jardín donde el hombre es libre de moverse por donde quiera, pero donde tiene todo al alcance de su mano» (Génesis).

«… Y volverán sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra» (Isaías; 2,4).

Gandhi decía que la India debía centrarse en lo que él llamaba «repúblicas aldeanas, organizadas en círculos oceánicos». Con esto quería decir que cada aldea debía ser autosuciente y producir algo extra para ofrecerle al mundo. Así era como funcionaba la India antes de que entrara la industria. Esos reinos competían haciéndose regalos. Por ejemplo, uno le regalaba a otro el conocimiento y las semillas para producir comida para todos sus habitantes; y el otro pensaba cómo haría para superar ese regalo, y le regalaba al otro el conocimiento para iluminarse. Ese es el tipo de competitividad que se debería promocionar.

Srila Prabhupada dijo, en una visita a los líderes de las islas Mauricio en 1975, lo siguiente: «Veo que las

islas tienen suciente tierra como para producir comida para todos los habitantes. Y lo que entiendo es que en vez de producir comida están sembrando caña de azúcar para exportar, ¿Por qué? Primero siembren comida suficiente para alimentarse ustedes mismos, y si les queda tiempo y les sobra comida, entonces exporten lo que les sobre».

Viloma, un discípulo de Gandhi, dice:

La economía correcta es la siguiente: el campesino dueño del terreno debe hilar el algodón hasta convertirlo en tela. Esta tela lo debe vestir a él, a su familia y a la aldea. Si sobra algo, se puede exportar.

El mundo existe de tal forma, que si la gente pusiese de lado su voluntad humana y en su lugar fuese guiada por la naturaleza, no habría razón para el hambre. Si plantas un grano de arroz, se convierte en

más de mil granos. Una hilera de nabos puestos en abono basta para todo el invierno. Si sigues esta línea de pensamiento, tendrás suficiente para comer, más que suficiente, sin tener que luchar. Pero si en lugar de ello te decides a tratar de ganar dinero, entonces subes abordo del tren del beneficio y este se aleja contigo dentro. El agricultor haría mucho mejor en cultivar los alimentos que necesita, sin pensar en ganar dinero (Masanoba Fukuoka).

Lo que se debe globalizar es el conocimiento y la compasión, y no los productos y la ansiedad (M. Fukuoka).

Srila Prabhupada –maestro espiritual de los vaishnavas– no recomendaba hacer grupos de presión frente a los políticos. Decía que lo mejor que se puede hacer es mostrar una comunidad agraria autosuficiente, que funcione bien. «Si estos proyectos se vuelven exitosos –le escribió a un discípulo–, la industria se cierra. No tenemos que hacer ningún tipo de propaganda, la gente simplemente no la va querer». Estas soluciones son mejores que las marchas, los grupos de presión o las campañas.

Primero la rueca y después las marchas (Gandhi). La verdadera libertad está en la rueca (Gandhi). No se puede erigir la no violencia en una civilización fabril, pero sí se puede hacerlo en las ciudades autosuficientes. La economía rural, tal como la concibo, evita por completo la explotación, y la explotación es la esencia de la violencia. Por lo tanto, debéis tener un criterio campesino antes de ser no violentos (Gandhi).

Recomendamos leer: “La Revolución de una Brizna de Paja” de Fukuoka.

Poco a poco viviré en una vivienda autosuficiente, construida con amor y basada en los seis principios de la arquitectura sostenible.

Seis principios básicos de la arquitectura sostenible Sin cuentas y sin contaminación

Este tipo de construcción se inspira en los árboles, los cuales cogen su energía para vivir del sol, el viento y la lluvia. El agua que se usa en estas casas es la que cae en su techo. Y toman toda su energía del sol, el viento y el éter. Coge lo que le da el entorno naturalmente, evitando cualquier tipo de explotación. Genera comida y se mantiene en un clima agradable, sin usar petróleo ni materiales fósiles. Todo esto, con la

intención de que seamos libres (sin cuentas de luz, agua y saneamiento). Nuestra vida sea más simple y nos podamos dedicar a tareas más importantes.

1. Construir con materiales naturales locales y/o reciclables

2. Recolectar y utilizar agua de lluvia y de nieve

3. Usar el agua de lluvia ecientemente, y tratar el agua de desecho para no contaminar

4. Construir manteniendo la temperatura agradable en cualquier clima, sin utilizar energía fósil y sin       generar cuentas

5. Producir la propia energía eléctrica, a través de las energías etérica, eólica y solar, o con pequeñas hidroeléctricas locales

6. Producción de comida

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